Por tu juego

Lo tiré. Lo tiré todo por la borda. Me creí lo que no era, me lancé a ello y perdí. Como siempre. Aunque tu ignorancia me mantiene en ascuas. Luego no resulta ser tan importante como yo pienso. Luego no hay consecuencias. Pero ahora sí.

Otra vez esa sensación. Esa horrible sensación. Tengo miedo. Pero los golpes cuando son de repente duelen menos. Y tú dejas que esta incertidumbre me absorba. Dejas que mi imaginación vuele e imagine el castigo al que me sometes -y me someto- por este delito. Por mi delito. Y será más duro ahora, pues ya soy reincidente, y siempre en el mismo delito: quererte.
Creo que la mejor solución sería no castigarme y ofrecerme un tratamiento para mi reinserción en una sociedad en la que no existas, o en la que yo sea capaz de ignorarte.

¡Cuánto daño me he hecho por una niñería! Por un capricho, por un reto que acepté para sacar otro clavo que no significó ni la mitad que tú. ¡Lo que daría por volver atrás y elegir bien!
Acepté el juego que me proponías, de comentarios bonitos lanzados mutuamente. Era solo un juego. Pero de un momento a otro pasó a ser realidad. Por lo menos para mí. Pero, ¿cuál fue ese momento? Lo borraría. Claro que lo borraría.
Cuánto daño me hice jugando a tu juego… ¡cuánto!

PD: Un texto del 28/11/11

Published in: on Miércoles, 30 noviembre, 2011 at 12:38  Comentarios (1)  
Tags:

Tu tristeza

Tus ojos deseaban mis labios. Los míos, tus abrazos. Pero no pasó nada. Tus manos tocaban mi pelo. Las mías, tu barba. Pero no pasó nada.
No tenía yo esperanzas de pasar por todo lo que pasé. Pero aun así faltó algo para que la perfección pudiera ser.

Te noté distante, lejano. Me rehuías. Pero me mirabas. Y cada vez que lo hacías, mis ojos buscaban refugio en cualquier otro lugar. Me dabas miedo. Porque es tan transparente tu mirada… Veo tu alma, y no quiero. Y tú me rehuías porque también me temías.

Te noté distante. Faltaba la química entre nosotros. Y eso me dolió. Nosotros, que siempre nos compenetramos tan bien. Nosotros, que con tan solo una mirada entendemos lo que debemos hacer. Fue lo que pasó ayer: yo veía en tu mirada lo mismo que la otra vez. Pero también había pena. Mucha pena. Estabas triste. Y, por ello, yo contigo. Algo decía en tus ojos que no debía pasar. Y no debió pasar.

Y cada vez que pienso que me queda todo un año para volver a tener la ocasión de coincidir, se me desgarra el corazón y se me queda en un puño, sin apenas aire para respirar. Y otra vez veo aquel horizonte en que te alejas para quién sabe si luego regresar.

Pese a todo he de decir que fue una noche increíble. Lo pasé como hace mucho tiempo y, las veces que no te miraba (que eran pocas, y me transmitías tu tristeza), era feliz. El ambiente fue perfecto. Todo era perfecto. Y al menos te vi. Esa era mi esperanza antes de venir. Ese, al menos, era mi fin.

Published in: on Sábado, 12 noviembre, 2011 at 15:36  Comentarios (1)  
Tags: ,

Hacia el cambio

Empezó sigiloso, cuando nadie lo esperaba. Unos gritaban, escondidos en los bares. Otros se quejaban sin quejarse, y cuando llegaba el día, acudían a las urnas y volvía a suceder siempre lo mismo. Una y otra vez.

Pero lo recuerdo, lo recuerdo con cariño. Y me convence la idea de que nadie lo va a olvidar.
Era una jornada más, de un 15 de mayo especial. Por la tarde, una concentración más. Pero entonces sucedió. Para creyentes y ateos, el milagro se logró. Imágenes de esperanza llenaron todas las plazas. Miles y miles de gentes salieron a protestar, por un mundo que no es justo, un mundo con corrupción y delitos de guante blanco, que se aplauden sin dilación. Donde el dinero es el amo de las mentes más enfermas. Un mundo que hay que cambiar, si es que queremos sanar, de esta larga enfermedad que nos fueron metiendo en vena desde que vimos por primera vez el sol.

Y el Sol nos ayudó a caminar adelante, y pensaban que era el final. Pero se equivocaban, eso no iba a ser así. Millones de personas volvieron el 15-O a las calles de todo el mundo, y lo seguirán haciendo mientras haya una sola injusticia más. Millones de voces en una sola voz, que reclama libertad y dignidad. Indignados los llaman. Sí. Indignados, porque les robaron la dignidad. Se despertó el planeta, despertaron las conciencias; el dinero dejó paso a la solidaridad, la violencia al pacifismo.
¿Y qué pasa con los de arriba? ¿Qué dicen ellos? ¿Ellos? Ellos lo llaman terrorismo.

Published in: on Viernes, 11 noviembre, 2011 at 18:00  Dejar un comentario  
Tags: , ,

Confusión

La inspiración viene de noche,
como la oscuridad, como el insomnio,
como los problemas, como las verdades.
Como tú, como tu recuerdo,
que cada noche me atormenta,
no me deja descansar,
y mi cerebro, cansado,
suplicando libertad.

Muchos años he pasado
oculta en la soledad
y tu silencio entendido,
que ya no volverá.
Y cada noche se acerca
fugaz, peligroso, el día
en que tus recuerdos, en una hoguera
ardan hasta ser cenizas.

Lo dije en una ocasión,
otras tantas lo repetiré,
pero en verdad pasa el tiempo
y con tu sueño me iré
de nuevo, y no despertaré,
pese a que mi vida quiera
hacerme sonreír y ver
que hay mucho mundo detrás
de mi casa y mi pared.
Pero me quedo aquí, sola,
esperando, solamente,
verte aparecer.

Published in: on Viernes, 11 noviembre, 2011 at 2:58  Dejar un comentario  
Tags:

Ya me cansé

Entre nubes otoñales sin voz y sin luz aparezco reforzada, por un tiempo duradero y curandero. Ya pasó largo tiempo. Y siempre la misma historia. Y me canso. Me canso de verte y de no verte. De pensar que ya no hay nada y que de repente aparezcas. Me canso. Me cansa.

Me cansa tu voz, que una vez añoré. Me cansan tus palabras, que en tantos versos admiré. Me cansan tu situación y los años. Tanto tiempo con una misma historia, una historia sin fin que parece nunca se zanjará.

¡Pero tantas otras veces dije que me cansé! Y tantas otras volví a tropezar. Y volvería a tropezar. Pero, ¿por qué? Si tus besos ya no causan en mí efectos pasados, ¿por qué insisto? ¿Y tú? ¿Por qué insistes tú? Tal vez porque yo lo hago. Me niego a abandonar un pasado que ya debería ser historia.

Y me vuelvo a perder entre aquellos recuerdos que borraría con placer. Ojalá hubiera una forma… Ojalá pudiera eliminarte de mi cabeza.
No es un texto de desengaño este que escribo. Es simplemente desahogo. Y rabia. Mucha rabia. Porque a pesar de todo el tiempo que ha transcurrido sigo cayendo en tus brazos sin poder salvarme. Y lo que más deseo es que tú encuentres otros brazos y otros labios que me permitan cerrar el círculo y saltar a la siguiente línea. Una línea recta que nadie sabe qué me deparará, pero que cerrará mis heridas, todavía sangrantes. Tu alcohol y tu algodón ya no me curan. Ya no. Solo escuece. Escuece aún más. Y ya me he cansado. Ya me cansé.

Published in: on Jueves, 10 noviembre, 2011 at 14:14  Comentarios (1)  
Tags: ,
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 234 seguidores