Jugando a soñar

Descanso en otoño

Un día tranquilo. Una noche calmada. Sola. Sola. Sentada en mi habitación, escuchando los dolores y las penas que Fito me regala. Suaves. Canciones suaves y lentas. Resuenan dentro de mí, en mi vacío. Y puedo escuchar su eco. El día pasó sin poder fingir ya más. Mi mundo está bajo mis pies. No tienen sentido mis dichosas palabras. Y las horas transcurrieron como unas más. Y la noche se entregó a las tinieblas, y a mí. Y yo me entregué a ella. Tumbada en la cama reviviendo mis momentos. Sin luz entrando en mis ojos y sin oscuridad donde refugiarme. El regazo del tiempo me acurruca y mis locuras se lanzan al vacío. Y el dolor reaparece pensando dónde ir, qué hacer, cómo escuchar. O no escuchar. Mi nostalgia continúa anclada en mí, y no saldrá. No se irá. No hasta conocer si el destino me subyuga a su voluntad. Si así es, mis alas no volverán a volar, ni mi corazón a sentir.

No sé si saber cómo salir. No sé si el diablo me ama y me reconforta. El papel que se perdió no volverá a aparecer. La tinta que escribió tus besos y tus palabras se fue y no regresará. Y mi vida quedará inmersa en aquel lugar que está continuando de frente, doblando la esquina. Mi lugar se apartará y dejará paso al azar y al dolor. Y la estación de tren volverá a sonar en mis oídos, y los aparatos que cruzan aquellas vías volverán a hacerlo, sin pensar si podrán volver. Y yo no sabré si subir. Ni si podré subir. Pero no importa, el destino me reservó un sitio a su lado. Jugando a soñar pero conociendo la realidad. Mis sueños son meras quimeras perdidas en el pasado. Se extraviaron con tu ausencia. Y desearé conocer la verdad. Pero jugando a soñar.

Foto: “Descanso en otoño”, por Bumeran

Publicado en  on Jueves, 8 Octubre, 2009 at 21:14 Dejar un comentario

¿Dios?

Across

Girasoles a mi alrededor. Giran y giran siguiendo al Sol. Pinos empinados sobre la tierra, deseando llegar a la cima del cielo, donde esperan las nubes y la lluvia. Pero yo no giro. Ni aspiro a llegar al cielo. Me da igual el Paraíso y no tengo confianza con Dios. Mi lugar es terrenal y sustancial. No deseo volar con los ángeles ni sentir la mano de Dios en mi cara. Quiero saltar en las nubes y sobrevolar el mundo de la mano de Eolo, sintiendo su brisa en la cara.

No voy a rezar para pedir favores ni haré el bien por mi propio bien ante el castigo del Señor. Actuaré ignorando si a Él le satisface o si prefiere otra forma. No intentaré hacerle feliz a Él, sino a mi alrededor, a mis seres queridos y amigos. A los terrenales, pues sus caras las conozco, y también su corazón.

No creeré en algo invisible y que tanta sangre ha derramado. Si Dios es justo, que elimine la injusticia. Si Dios es humilde, que se despoje de sus oros y ofrendas millonarias. Y si Dios es amor, que termine con las guerras. Todas son en su nombre.

Foto: “Across”, por Bumeran

PD: Un texto del día 30/09/09

Publicado en  on at 21:11 Dejar un comentario