Siempre necesario, nunca imprescindible

Hanging on the telephone

Mirando y mirando una vez más. Releyendo todo aquello y esperando algo nuevo. Aquellos mensajes de móvil. Aquellos mensajes de hace más de un año. ¡Quién lo diría! Más de un año. Y yo sigo aquí. Esperando. Esperando más. Que vuelvas a escribir cosas como aquellas. Tan bonitas. Pero no.

A su vez, camino intentando no volver la vista atrás. Porque duele. Duele el corazón. Cada vez que recuerdo todo aquello me oprime el pecho y llora mi corazón. No quiero mirar atrás. Camino hacia delante, pero mirando el móvil. A veces siento el impulso de borrarlo todo. De quemarlo todo y reducirlo a cenizas. Así no quedará nada. Recuerdo, sí, pero nada más. Y los recuerdos desaparecen poco a poco. Es difícil olvidar teniendo un puente hacia el recuerdo al alcance de la mano. El teléfono es ese puente.

Sin más. Borraré aquellos mensajes algún día, ¡quién sabe! Tal vez. Tal vez cuando me enamore. Y tú ya no seas necesario. Y todo se olvide. Sí, tal vez cuando eso suceda, tenga el valor de derrumbar el puente hacia mis recuerdos. Sí, tal vez. Pero, ¿sabes? Ahora mismo sólo puedo decirte una cosa: Eres necesario, pero nunca imprescindible.

Foto: “Hanging on the telephone”, por Caótica

Publicado en  on Jueves, 22 Enero, 2009 at 2:47 Dejar un comentario

La última vez

No recuerdo cuándo fue la última vez que sonreí. Cuándo los pájaros y las aves aún cantaban por mí. Si pudiera admitir al menos que te perdí… Mi corazón está loco, cuando al pensar lo alboroto salta y salta, está nervioso. De nuevo la lucha, la mítica lucha. Intento decirle que hace tiempo que te fuiste, que tus besos se dirigen al peor de los infiernos. Pero no me cree. Su esperanza perdura y perdurará hasta que lo rompas… una vez más.

Y si tus ojos supieran cuántas veces los busco en las miradas de cada noche, cada esquina y cada hombre… Si tus ojos lo supieran no me dejarían ir. No sufro, pero si te pierdo una vez más mi esperanza moriría, se ahogaría con la tierra que de tu garganta emerge pronunciando las palabras que mi corazón más teme.

No caminé diecinueve años para detenerme aquí. No vacilé ni un segundo en besarte ni en partir. No perdí las esperanzas que me retienen aquí. Pero ya va siendo hora, pues te fuiste… y te perdí.

Publicado en  on Sábado, 3 Enero, 2009 at 21:26 Comentarios (2)

Mañana

It gets dark

Se acaba el año. Una temporada. Un tercio de una estación. Y yo sigo igual. El camino se desliza ante mis ojos y mi impotencia crece cada vez más. Debería estar allí. ¿Sí? Tal vez no. ¿Debería? No.
El destino juega sucio. Me envenena con quimeras perdidas y me arrastra a los abismos de la locura. No, yo sé que no muero por ti. Pero el deseo es más fuerte que el amor. Siempre lo ha sido y siempre lo será. ¡Pero si fuera sólo deseo…! No. Es nostalgia. Melancolía. No quiero perder tantas cosas, aunque sé que el tiempo se encargará de pasar un paño por encima de todas ellas y las borrará para siempre. Y tú no me recordarás. Y yo viviré asomada a una ventana, observando el horizonte y recordando y maldiciendo todos los besos que no te di y todas las noches que no pasé contigo.

Pero será tarde. Mañana tú no sabrás quién soy. Yo seré mayor, tú lo serás aún más. Y no existirá nada entre los dos, todo se habrá esfumado. Mañana yo recordaré los inicios de mi juventud, cuando tú ocupabas todos mis pensamientos y no había nada más. Pero hará tanto tiempo que no sé de ti. Y más aún que no hablo contigo. Y tú no sabrás quién soy. Se acabó.

Foto: “It gets dark”, por Las Heras

Publicado en  on Jueves, 1 Enero, 2009 at 3:15 Comentarios (2)
Tags: , ,