Destino

Atardece

El destino es algo abstracto que nos atrapa y oprime. Decide por nosotros y nos somete a su voluntad. Y si quiero rebelarme, algo mucho peor vendrá. Y si me resigno a él, tú desaparecerás. Al menos te tuve una vez. Al menos gratos recuerdos se pasean por mi mente y me dicen una y otra vez que te volveré a tener. No sé si es así o si lo será, tal vez. Pero el destino es malvado, le encanta verme perder. Aunque muy probable es que la próxima vez que te vaya yo a ver el destino sea bueno, se comporte con amor, y permítame tenerte, besarte de nuevo, amor, y sentirte tan cerca, durmiendo sobre mi pecho, con tu cara en mi cuello, suspirando…

Mas es posible también que nada vuelva a pasar, que te vea o no te vea y todo quede en hablar… No, eso no es probable. Sé que si te consigo ver, y unas palabras intercambiar, no podrás resistir la tentación y a mis labios te lanzarás. Y me abrazarás, no me dejarás escapar. Y yo lo permitiré. Dejaré que me acurruques en tu pecho, y yo… te acariciaré la barba. Y la boca. Y serás mío otra vez. Y yo tuya.

Pero, ¿sabes qué? Que no sufro. Conseguí lo que dijiste. Te echo de menos. Extraño tus abrazos y tus besos, pero no es de amor, ¿sabes? Es como cuando alguien te visita unos días, se va, y le echas de menos. Es eso. Nada más. Sólo eso. Te extraño. Dos días. Fueron apenas dos días. Pero tan profundos, tan esperados, que los revivo todos los días. Te extraño. Pero no sufro, porque sé que se repetirá. Sé que te volveré a besar. Que volveré a dormir contigo. Y dirás tantas cosas como dijiste. Y me iré. Y te volveré a extrañar. Y te volveré a ver.


Foto:
“Atardece”, por Las Heras

Publicado en on Domingo, 23 Noviembre, 2008 at 23:57 Dejar un comentario
Tags:

Rimas III

Movimiento

El momento en que una daga me atraviesa el corazón,
la luz del día se escapa y se esconde la razón.
¡Si supiera dónde estás o dónde estarás mañana!
¡Si pudiera trepar como si fuera una araña!

Te llamé, no te llamé, a un número ocupado,
me quité, no me quité de la diana de estos dardos.
En mí se clavan, desgarrándome por dentro,
yo grito, pero te fuiste hace tiempo.

Y no volverás, deduzco, ahora es definitivo,
y me pierdo en el olvido de tu recuerdo perdido.
Tus besos aún me provocan, me derriten ante ti,
pero te fuiste, y el tiempo se ha parado para mí.

¡Ojalá existiera un antídoto! ¡Ojalá otros venenos!
¡Ojalá pudiera olvidarte y ya no echarte de menos!
¿Y por qué soy tan idiota y me resigno así?
¿Por qué rechazo mi vida si tú no estás aquí?

No quiero encontrar fortunas que me devuelvan la vida,
no quiero besos ajenos que me llenen de alegría,
no quiero quimeras sueltas que me ilusionen un día,
no quiero vida sin ti, pues eso ya no es mi vida.

Quiero que truene hoy el cielo, que retumbe con tormenta,
quiero que las amapolas den un grito de sorpresa,
quiero que tu boca hable, tras tanto tiempo presa,
quiero que digas “te quiero”… y dejaré que me tengas.

Foto: “Movimiento”, por Las Heras

Publicado en on Miércoles, 12 Noviembre, 2008 at 3:17 Dejar un comentario
Tags:

¡Quién fuera lluvia!

Mojado

¡Ay, quién fuera lluvia a estas horas! Noche oscura y silenciosa. Melancolía que recorre mi cuerpo. ¡Quién fuera lluvia! Para ir mojada a todas partes, no necesitar secarme, renovarme y renovarme con agua nueva. Y después morir de un golpe contra el frío y duro suelo de asfalto. ¡Quién fuera lluvia! Y la noche no me regala ninguna sonrisa. Me asomo por la ventana y tan solo entra tristeza. De nuevo el mendigo de todos los días durmiendo en el frío banco de madera mientras llueve. De nuevo ese perro sin dueño deambulando en busca de una caricia. Mojado. Y de nuevo yo aquí. Igual que el mendigo. Igual que el perro. Y la noche me cubre con su negro manto de tela vieja y sucia. Y yo intento huir. Pero no puedo. No hay lugar donde la noche no llegue.

Cubierta por el manto, ahogada en su lamento, mi vida busca un sentido, un destino. ¿Por qué a pesar de las luces de esta ciudad tan grande, no veo más que el oscuro rincón en el que me abandonaste? ¿Por qué no logro entender tus razones, y tú no intentas unir nuestros corazones? ¿Por qué huyes? ¿De qué huyes? El destino me olvidó, el olvido me dejó, y el amor se evaporó. ¡Quién fuera lluvia! Para cobijarme en las alcantarillas, bajo tierra, lejos de esta vida tan artificial. Todo está planeado. Todo está razonado y todo está clasificado. ¿Por qué debo hacer algo que no quiero? ¿Por qué no puedo hacer algo que realmente quiero? ¿No sería mejor vivir de los instintos? ¿Para qué tanta sofisticación si moriremos igual que perros y la peor de las ratas?

¡Quién fuera lluvia! Para anunciar un buen tiempo tras esta terrible tormenta. Para poblar de esperanzas este alma tan podrida. Para saber que tras el agua vendrá el sol y hará florecer en mí la primavera.
¡Quién fuera lluvia! Para acariciar tu pelo y deslizarme por tus mejillas…

Foto: “Mojado”, por Las Heras

Publicado en on Jueves, 6 Noviembre, 2008 at 2:49 Dejar un comentario
Tags: