Rimas II

Las estrellas dan mil vueltas por el cielo,
yo deseo derretirme entre tus besos,
las nubes no me dejan ver el cielo,
pero da igual, yo me pierdo en tu cuerpo.

Un reloj rojo se ilumina allí en el centro,
yo doy vueltas esperando ese momento,
el teléfono solloza de tormento,
él también desea que hagas el llamamiento.

Las banderas ahora ya surcan los cielos,
y yo lloro al observar el momento,
los grandes devoran a los pequeños,
no cambiará, es la ley del sucio imperio.

Y tú, ajeno a todo, desapareces,
da igual sea sábado o viernes,
mas, ¿sabes qué es lo peor?,
¡que es tu rudeza lo que me pierde!

Y el recuerdo de unos besos acariciando mi cuello,
y caricias caminando a lo largo de mi espalda,
y terrible descubrir más tarde que todo aquello
no fue más que una cruel y gran farsa.

Y el destino así lo quiso y tú te has ido,
me abandonaste a mi suerte y me he perdido,
no encuentro un lugar que me dé cobijo,
¡regresa a pesar de haberme mentido!

Y camino paso a paso en busca de la cordura,
que la perdí nada más besarte y amaneció la locura,
y ahora me doy cuenta de que ahogada en la amargura,
sé que sin ti en mi vida ya no hay ventura.

¡Y que me parta un rayo si alguna vez no te quise!
¡Y que me trague una ola si tu imagen no persiste!
¡Que me lleven las sirenas con su cautivador canto
si hay alguien más en mi vida a quien haya amado tanto!

Foto: “Silencio”, por Las Heras

Publicado en on Jueves, 30 Octubre, 2008 at 22:21 Comentarios (1)
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Quiero que el aire

El gélido aire que acaricia mi cabello, limpio, recién lavado. Se revuelve entre las ondas creadas por la espuma. El aire acaricia mis mejillas, que cambian de color. ¡Qué frío! Y apenas ha entrado octubre. Hasta no hace mucho se veían lagartijas en los ladrillos de enfrente. Salamandras también. Hacía tanto calor. Ahora no. Esos ladrillos están ahora tan solos y fríos como yo. Y tan desnudos. Como mi alma.

El aire roza las hojas de los árboles, provocando su inminente movimiento. Suave. Sinuoso. Acompasado. Arriba. Abajo. Arriba. Abajo. Pero el árbol central no se inmuta. Es el rey. ¿Cómo osa un componente tan abstracto como el aire intimidar las ramitas de tan enorme planta? Es gigante. Es el rey. Nadie lo enfrenta. Es el rey. Nadie lo desafía.

Y este frío… ¡buf! También entra a las viviendas. A mi habitación. Tengo la ventana abierta de par en par y los pies helados. Y veo las demás ventanas. Persianas semibajadas. Una luz interior que dice que hay vida. En otras no hay luz. La gente duerme. ¿A las once de la noche? ¿Un viernes? Quizá tengan que madrugar. Como yo. ¿Un sábado? Sí.

Y el aire se lleva ahora unas hojitas. Y unos cuantos restos de origen artificial. Y se va. Cierro los ojos. Se va. Cuando lo desea. Se va cuando lo desea. Yo también quiero hacer eso. Y se lleva las hojas secas de los árboles, respetando las jóvenes y emprendedoras. Yo también quiero. Quiero que el viento me posea de arriba abajo y me despoje de todas mis hojas secas. De mis deseos inútiles. De mis sueños moribundos. Quiero que suceda. Que el viento me arrebate mis hojas muertas. Que me arranque mis agujeros negros. Mis caprichosos deseos. Mis sueños imposibles. Y me deje sólo con los buenos deseos. Con los sueños audaces. Los emprendedores. Los que no son quimeras. Los que se cumplirán.

Foto: “Texturas”, por Las Heras

Publicado en on Viernes, 3 Octubre, 2008 at 23:22 Comentarios (1)
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Sólo un beso

Un beso. Sólo un beso. No te pediré nada más. Dame un último beso. Para que el destino se replantee el camino. Para que la locura se ponga de mi parte. Para que la luna duerma conmigo y me arrope entre sus brazos. Para que tú no regreses. Para que no te vuelva a ver. Para que desaparezcas. Sólo un beso.

Para que mi vida retome el buen camino. Para que mis sueños vuelvan a nacer. Para que mis celos cesen. Para que el sol ilumine de nuevo mi vida. Para que tú regreses a tu averno. Para que ardas en la locura del infierno que amenaza tu existencia, como dijiste una vez. Sólo necesito un beso.

Y te olvidaré. Te lo prometo. Lo conseguiré. Pero necesito eso. Sólo un beso. Solamente un beso. ¿Es tan difícil satisfacerme? Si no pido nada más. Sólo un beso. Un único beso. El último beso. El beso definitivo. Un beso que diga adiós. El último beso. Sólo un beso.

Foto: “Pareja”, por Las Heras

Publicado en on Miércoles, 1 Octubre, 2008 at 14:45 Dejar un comentario
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