Terrible pecado

Terrible pecado permanecer a tu lado. Más terrible aún resulta besar tus labios. Y si de pecar hablamos, ni que decir tiene lo que es amarte tanto. Pero nunca tuve miedo a los pecados. Nunca me aterrorizó la idea de arder en el infierno. Al contrario, si a algo tengo miedo es a la paz eterna. Por eso quizá osé acercarme a ti. Y tú a mí.

Porque tu cuerpo es fuego del mismo averno, porque tus labios me arrastran a pecar en el infierno. Es un pecado sin perdón, no existe cura alguna. Pero me da igual. Es tan dulce tu veneno que me niego a renunciar a él, pues alimenta mis venas. El dolor se fue hace mucho, sólo me quedan las ganas de pecar en tu boca y en tu cuerpo.

Sí, eres un terrible pecado. Me arrastrarás hasta el infierno tan sólo para disfrutar. Y yo accederé. Y arderé en tus besos, y perderé la conciencia. Y saltaré entre las llamas del infierno como un niño que salta en su cama. Y de nuevo beberé tu veneno. Y tus recuerdos atracarán en mi mente. Tan sólo sanos recuerdos. No quiero el dolor ni el sufrimiento. Sólo buenos recuerdos que servirán de pie a nuevos momentos. Sólo eso. Nada más.

Descender al infierno. Sí. Quiero descender al infierno. Siempre descender. Siempre. Descender. Tú calmarás a Cancerbero. Nos evadirás de él. Al fin y al cabo, no es más que un perrito. Sí. Descenderé al averno. Quiero pecar. Sí. Quiero quemarme en el infierno. Sí. Quiero cometer tu pecado. Tu terrible pecado.


Foto:
“Momento”, por Caótica, que a partir de ahora pasa a llamarse Las Heras

Publicado en on Martes, 19 Agosto, 2008 at 14:23 Comentarios (1)
Tags: ,

Amistad

Cuando llueve. Cuando sale el sol. Cuando las hierbas se secan y la tierra se resquebraja. Cuando renacen los campos y el agua vuelve a su cauce. Cuando sus besos se escapan y cuando regresan. Cuando él desaparece. Y vosotros no. Cuando corremos para refugiarnos de la lluvia. Cuando salimos para tomar el sol. Cuando nos quemamos. Cuando nos mojamos.

Cuando saltamos para tocar el cielo. Cuando nos agachamos para desear el infierno. Cuando la mala suerte se apodera de nosotros y corremos en busca de un pedazo de esperanza perdido en una tierra habitada por seres reales que viven de fantasías, por seres preocupados por su vida, pero preocupados aún más por la nuestra. Esa tierra tiene un nombre mágico. Un nombre que se pronuncia con una vocal abierta, seguida por una nasal, una vocal sonriente, una alveolar, seguida por una dental con una vocal abierta y una dental nueva y suave: AMISTAD.

Cuando el corazón se rompe lo encajáis de nuevo como un puzzle. Cuando los ojos se inundan y el infierno nos invita, vamos juntos. Y una mano resurge desde arriba, inmune a toda llama, y nos agarra. Y nos saca de allí. Y el día se aclara. Y el abismo desaparece. Y estáis ahí. Y sois vosotros. Y saltáis conmigo. Y os miro. Y sois vosotros.

Foto: “Riiiiiing“, por Caótica

Publicado en on Sábado, 16 Agosto, 2008 at 17:35 Dejar un comentario
Tags:

Tanto esperar

Tanto esperar sin obtener a cambio. Tanto dudar sin escuchar respuestas. Tanto saltar sin un colchón en que caer. Tanto arriesgar sin llevar arnés. Tanto besar sin mezclar salivas. Tanto dolor sin que nadie lo calme. Necesito descansar. Tantas cosas me suceden en tan poco tiempo que necesito que alguien me escuche.

Tanto esperar para llegar a esto. Tanto dudar para que sea cierto. Tanto saltar para que tú me cojas. Tanto arriesgar para que tú me agarres. Tanto besar para que tú regreses. Tanto dolor para que desaparezca. Necesito descansar. Tantas cosas me suceden en tan poco tiempo que necesito que tú me escuches.

Y ya lo hiciste. Y hablamos. Y lo solucionamos. Tanto desearte para querernos tan sólo para gozo. ¡Qué alegría! Y lo hablamos. Y me dijiste lo que sucedía. Intentabas protegerme. Pensabas de mí algo que no era cierto. Todo el mundo lo piensa y yo siempre me defiendo diciendo que no es cierto. Porque no lo es. Y ayer te lo dije. Y te reíste. “Si es así no hay problema” dijiste. Y si te veo te beso. Y si me ves me besas. Y si nos vemos nos besamos. Y disfrutamos. Porque es así. Nada más puede pasar y, como ya te confesé, aunque pudiera, yo no querría. Sin embargo, tú sí querrías. Me dijiste por fin que me querías, pero si no puede ser, mejor tragárselo, ¿no?

Yo te quiero, tú lo sabes. Mas no como tú pensabas. Mas no como todos piensan. Tanto no. Cierto es que lo pasé mal. Más cierto aún que sufrí. Pero sufría porque desaparecías. Sufría porque no sabía lo que tú pensabas. Ahora ya está. Sé lo que sientes. Sé lo que piensas. Sé lo que siento. Y sé lo que pienso. No hay más.

Ningún lazo que nos ate. Ningún yugo que nos ahogue. Ningún amor que nos arrebate la libertad. Si algo hay que nos unió tanto tiempo, creo eso fue la amistad. Demostraste una vez más que me apreciabas también. Mas no quiero más lazos. Quiero sentirte cerca, pero no atado. Quiero besarte cuando te vea, pero no sufrir cuando estemos alejados. Lo lograremos. Sé que sí. Lo lograremos. Sí.

Foto: “Cuéntame”, por Caótica

Publicado en on Viernes, 15 Agosto, 2008 at 22:54 Dejar un comentario
Tags: ,

Poco a poco

Poco a poco observando. Poco a poco alejándome. Poco a poco me desintegro, me deshago en cenizas que vuelan por los montes. Desaparezco del mundo, me alejo más y más de ti. Poco a poco te voy perdiendo, y no me doy cuenta. Poco a poco te desvaneces de mis pensamientos, desapareces de mi vida. Tan poco a poco que apenas lo percibo. Como un árbol que va perdiendo sus hojas, no lo siento, pero al final me encuentro desnuda ante nadie, porque ya te has ido.

Poco a poco reviento al sentir la soledad. Poco a poco respiro cuando vuelvo a suspirar. Poco a poco mi vida va perdiendo sentido, pero hasta ahora no me di cuenta. Pensé que podría seguir, que mi vida no estaba atada, que sola nadie me dañaría, que podría seguir. Y, sin embargo, me encuentro sola, en una playa desierta, donde nadie chapotea, donde nadie dice nada, donde no hay nadie.

Poco a poco me di cuenta de que estabas junto a mí, aunque estuvieras lejos. No te quise sentir cerca, pensé que no era así y te fui perdiendo poco a poco. El precioso amanecer de una esperanza. La delirante agonía de haberte tenido, y nada será igual. Te fui perdiendo y te perdí. Ojalá pudiera dar marcha atrás y elegir otro camino. Pero no puedo. He de seguir por mi propio camino. He de aceptar que te he perdido. Que no volveré a tenerte y que me has olvidado. No te culpo. El destino así lo quiso. Y así lo hizo. Poco a poco te fui perdiendo. Poco a poco te olvidé. Poco a poco me di cuenta de que no te necesitaba. Poco a poco fui echando de más todo lo que me dijiste. Dejó de significar algo para mí. Poco a poco te olvidé.


Foto:
“Desenfocado”, por Caótica

Publicado en on Jueves, 7 Agosto, 2008 at 14:38 Comentarios (1)
Tags: , ,