Caminando

Caminando. Caminando y observando. La gente. El olor. El ambiente. El humo. La polución. Los ojos. Los cuerpos. La velocidad. Los caminos. Observando a mi alrededor. Nunca me había detenido y mirado a los demás. Y aun así estoy sola. Tanta gente, tantas personas, y cada una con múltiples historias que contar. Y no las escuchamos. Cada una es un mundo. Hasta es posible que en un futuro las conozca y se introduzcan en mi vida, dejando una huella más o menos grande, y quizá también un corazón lleno de vida o puede que herido.

Caminando y observando. El ruido. Las sonrisas. Las miradas. Los colores. Las verdades. Las mentiras. El dolor y la alegría. Tantos caminos que escoger y tan poco tiempo para recorrerlos. O me equivoco o acierto, pero siempre me pregunto qué habría sucedido si hubiera elegido el contrario. Tantas palabras que pronunciar y tan poco atrevimiento para hacerlo. Tantas cosas buenas que hacer y tan pocas veces nos decidimos por ellas. Tantas miradas y sonrisas lanzadas y tan poca facilidad para interpretarlas. Tanto dolor para tan poco gozo.

Caminando y observando. Que aunque me sienta sola, no soy la única. Tanta gente perdida en la gran ciudad, durmiendo en la calle. Tantas personas con hogar y, sin embargo, perdidas en su propia mente, en su propio corazón. Tanta tristeza que se introduce en nuestros cuerpos, asesinando a la alegría. Tanta esperanza triturada en la batidora de la resignación. Tanta tontería…

A veces quisiera subir a un acantilado y gritar que estoy viva. Que no todo el mundo puede decir lo mismo. Que sufro, sí, pero también como, bebo, duermo, tengo amigos y familia. ¿Para qué más? Como me dijo un sabio de la calle: Todo llega, y si aún no lo ha hecho, será por algo. Todo llega, y tenemos toda la vida para esperar. Y si no llega, ¿qué más da? Existen otros caminos para compensar.
Que la vida está para vivirla y no para limitarla. Tira por la borda los horarios y las prisas y vive, que no sabes si mañana estarás igual que hoy. Yo estoy viva, y eso ya es mucho.

Foto: “Destinos”, por Caótica

Publicado en on Miércoles, 23 Julio, 2008 at 13:43 Comentarios (1)
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El final

Hoy he sentido el frío aliento de la muerte tras mi nuca. Una suave brisa que me ha puesto los pelos de punta. Sí, estoy sintiéndolo de nuevo. La muerte me ha tocado, me está susurrando que desaparecerás en breve de mis pensamientos. La muerte de un amor frustado, sí. Un amor correspondido pero imposible. Duele, claro que duele. Pero creo que se acabó.

De nuevo estuve. De nuevo te vi. De nuevo me hablaste, pero nada más. Apenas compartimos momentos. Apenas pude preguntarte cómo te va todo. Apenas… Hasta hubo el momento oportuno del que tantos hablan y casi nadie experimenta. Pues sí en esta ocasión. Hubo un momento para que sucediera. Estábamos solos dentro de un bar, mis amigas más alejadas, y sin embargo nos limitamos a hablar, tanto tú como yo, reprimiendo el deseo de lanzarnos a los labios, demostrándolo tan solo mirándonos fijamente a la boca, ¿verdad? Y perdiendo el hilo de la conversación también. Lo noté, lo notaste, pero sencillamente no pasó. Supongo que no tenía que pasar. Tú estabas muy cansado y una persona muy allegada a mí se encontraba cerca. Sí, quizá no era la situación ideal, pero nadie nos veía. Aunque yo pienso que todo sucede o no sucede por algo. Aquella vez ocurrió porque tenía que ocurrir; y ahora no ha sucedido porque, simplemente, no debía suceder.

Pero aun así, yo no podía evitar posarme espiritualmente en el rojo de tus labios mientras tú los movías con salero recordando aquella vez. Yo te escuchaba, recordaba, sonreía y, lo que es mejor, revivía. Pero no pasó. Así que, tras esta última experiencia, tengo el presentimiento de que lo que siento yo por ti va a morir, pues la misma muerte me lo ha susurrado hoy al oído. Supongo que es algo bueno. Supongo que significa mi libertad.

Publicado en on Domingo, 20 Julio, 2008 at 20:13 Comentarios (2)

Rimas I

Sentidos que llegan a mi corazón,
y todo continúa girando a mi alrededor.
Mas yo pienso que es tan solo tu recuerdo
pero veo que el ardor que siento dentro no es solo eso,
no, es más que eso, es verdadero,
no es ningún juego, es amor y solo eso.

Porque gris el cielo no se vuelve
si no es por las nubes,
porque el verde de la hierba
con mucha agua se consigue,
porque si tu corazón ha dejado de latir,
mejor será que me aleje de aquí,
que desaparezca y deje de sufrir,
pues si el amor es ternura,
yo no sé qué me pudo ocurrir.

Largos caminos se pierden en el lejano horizonte,
otros nuevos aparecen al llegar la medianoche,
el rugir de cada ola,
el suspiro de dos bocas
en un jardín de amapolas,
que juguetean ardientes,
pegadas las dos personas.

Mas la envidia del destino los separa,
el muy mezquino, los aleja de sí mismos,
dejándolos sin sentido de un fino hilo tendidos,
sin responder las preguntas que ellos hacen entre llantos,
de porqué se les aleja si aún están enamorados,
de porqué se les separa, de porqué vivir no pueden,
si ellos nunca han hecho daño, si no provocan engaños,
porqué a través de los años conseguirá el ruin destino
que ninguno lo recuerde, que ninguno aquéllo extrañe,
que estén siempre condenados,
que yazcan abandonados en un terreno desnudo,
sin más amparo que el dolor de no tenerse,
de haberse perdido antaño,
de aún sentirse vinculados,
de lamentar no tener sus corazones atados,
el amor como candado
y el sentido común y la razón sencillamente…
abandonados.

Publicado en on Miércoles, 16 Julio, 2008 at 3:15 Comentarios (1)
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Espiral

Venga, un poco más. No andas descaminado. Sólo un poco más. Ya has dicho algo, aunque no a mí, pero lo has dicho. A una amiga mía. Ahora sólo espero. Estoy esperando que me digas a mí que me has engañado durante dos años y que he sido tan idiota de tragármelo y enamorarme de ti. Sí, espero que me digas eso. En realidad sería hasta positivo. Sí. Si me dijeras eso, ¿sabes lo que sucedería? ¡Que me olvidaría de ti! Sí, aunque parezca increíble… ¡me olvidaría de ti! Me encuentro como en una espiral, dándole las mismas vueltas a todo, intentando adivinar qué te sucede… es como una espiral.

Pero no, ¡qué va! Continuarás sin decirme ni lo uno ni lo otro. “¿Me quieres?”, “No puede ser”. “¿Me has engañado?”, “No, Tani, eso no”. ¿Por qué demonios no te lo curras un poco y te inventas aunque sea una mentira? Dime lo que sea, ¡pero dímelo ya! Hay dos claves para olvidarte: saber qué sientes realmente y saber qué está estropeando poco a poco tu vida, consumiéndola como un cáncer.

No tengo más que decir, tan sólo unos versos, adaptado el adjetivo a ti, claro:

Mientras tanto pasan las horas,
sueño que despierto a su vera,
me pregunto si estará solo,
y ardo dentro de una hoguera.

(Extremoduro)

Foto: “Espiralespiralespiral”, por Caótica

Publicado en on Lunes, 14 Julio, 2008 at 15:58 Comentarios (1)
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¡Gritaré!

Gritaré. Gritaré hasta más no poder. Gritaré hasta que mi garganta se desgarre. Hasta que mis cuerdas exploten. Hasta que mi corazón escape por la boca. Gritaré porque nada va bien. Porque esperanzas resurgen de las cenizas del infierno y regresan a él de un nuevo golpe. Porque las ilusiones mueren cual cruel juego de azar manejado por manos amigas. Porque de repente el mundo se vuelve contra mí y me abandona a mi suerte, deshaciendo promesas que se juraron con la magia de la amistad.

Gritaré. Desapareceré en un lugar donde nadie pueda encontrarme y gritaré. Sólo gritaré. Hasta que mi alma reviente. Hasta que la oscuridad y la soledad se conviertan en mis fieles compañeras, que nunca me abandonen. Gritaré hasta que la luz que me rodea desaparezca. ¡Es una farsa! Una auténtica mentira repleta de más mentiras.

Porque acabo de descubrir que no se puede confiar en nadie. Sí, es una tontería lo que me ha sucedido, pero me ha dolido. Porque dos meses antes se planea un tiempo fantástico con una excelente compañía y, poco a poco, esa compañía desaparece, la gente se raja, se retira del plan porque ha surgido uno mejor, abandonándome, aun sabiendo que ese plan es mi mayor sueño ahora mismo y que deseaba llevarlo a cabo con ellos. Pero ya está. Se acabó. Deberé hacerlo yo sola sin nadie más. Nadie más. Yo sola. Pero antes seguiré gritando. Gritaré. Hasta que mi garganta se desgarre. Hasta que mis cuerdas exploten. ¡Gritaré!

Foto: “Faces”, por Caótica

Publicado en on Martes, 8 Julio, 2008 at 21:37 Dejar un comentario
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Esperando

Esperando. Esperando. Y sigo esperando. ¿A qué? A ti. ¿Por qué? Porque sí. Esperándote. Sigo esperándote y la verdad es que no sé porqué. Sólo sé que permanezco sentada, acurrucada entre mis rodillas, esperando que aparezcas y me des la mano. Y te sientes conmigo. Y me abraces. Y me digas que no pasa nada. Que estás conmigo aunque no esté contigo. Y me beses.

Por eso sigo esperando. Esperando un abrazo que no llegará, un beso que se perdió en el viento y unas palabras a las que el silencio asesinó. ¿Por qué continúo sentada? Porque no puedo levantarme. Sólo puedo esperar. Mi corazón escapa cuando escucho tu voz. Mi imaginación echa a volar y ya no te oigo, sólo te imagino.

Por eso sigo esperando. Esperando que tu voz llegue a mis oídos y me susurre tiernamente que nunca me dejarás. Que sí llegaste a quererme. Que aún me quieres… Mas aunque sé que esto es imposible, sigo esperando. Esperando que el dolor huya y me abandone de una vez. Que tu mirada vuelva a iluminar mi camino y mis deseos. Mis esperanzas y metas. Que tú estés ahí de nuevo. Esperando. Sigo esperando. Seguiré esperando.


Foto:
“Waiting”, por Caótica

Publicado en on at 17:28 Dejar un comentario
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