No tengo miedo

Creemos

Lunas de diamantes apalean las montañas. Vuelan por los aires pajarillos con escarcha. No tengo miedo a lo que ha de venir. No temo los rencores de quien me hace sentir. Pero me acongoja pensar que cada vez queda menos, que todo está ya más cerca, que el sentido de mi vida retomará su camino, después de… No tengo miedo. Ni pena. Ni dolor. Ni conciencia…

¿Miedo? No. Miedo de ver, de escuchar y de sentir. Miedo por perderme una vez más sin razonar ni una cosa. Miedo de caricias deseadas, pero dañinas. Miedo por saber que el fin está muy cerca, de hecho creo que pasó. Miedo… Miedo por querer ilusionarme sabiendo que no es verdad. Miedo. Y pena. Y dolor. Y conciencia…

Lucho contra el viento para atravesar la esquina. Para cambiar de calle. Para alejarme. Para perderme. Lucho contra el destino para que me deje ir. No quiero que él dirija mi vida. No quiero que diga lo que tengo que pasar. No quiero.
Quiero guiarme por mis instintos, sea o no lo correcto aquello que decida. Da igual. ¿Qué más da? Sólo me afecta a mí. Seré yo quien sufra las consecuencias. No quiero que nadie me diga lo que tengo que hacer. No quiero. No quiero… Tengo miedo. Y pena. Y dolor. Y conciencia…

Foto: “Creemos”, por Bumeran

Publicado en on Viernes, 19 Junio, 2009 at 12:51 Deja un comentario

Vete, amor (o Rimas IV)

Y sentirte aún tan cerca,
y volverte a imaginar,
y repetir cada día
¡que te amo cada vez más!

Rosas vuelan por los aires,
tu perfume me penetra,
inundando mis pulmones
y alterando mi conciencia.

¡Vuela, amor, vete muy lejos!
¡No quiero volverte a ver!
Pues no sabes lo que duele
amar sin que pueda ser.

No quiero recibir flores,
no quiero más recordar,
sólo deseo esconderme,
dormir en la oscuridad.

Quiero soñar con ser libre,
con reír y no llorar,
con ser yo la que se exilie
de esta absurda realidad.

Publicado en on Jueves, 4 Junio, 2009 at 12:29 Deja un comentario
Tags: , ,

¡Tiempo!

Cuando fuimos los mejores

Este airecillo tan suave que entra por mi ventana, me envuelve, me acaricia… Pero es muy cálido. Y hace calor. Mucho calor. Demasiado calor. Un día de verano en toda su plenitud. Pero yo debo estudiar. Aunque siempre encuentro un hueco para escribir lo que siento. Me duele la cabeza. Estoy cansada. Tengo sueño. Muchas cosas que hacer y tanto tiempo libre. ¿Por qué no aprovecharlo? Porque no. Sometida a la voluntad de mi rutina y mi deber. Acaparada por el tiempo, que tan rápido se va, fugaz como el viento, como la luz. Cada segundo que pasa, tan largo y ¡qué rápido se va! Este… este… mira, este segundo futuro, que roza el presente y ¡ya es pasado! Increíble. Tan rápido pasa el tiempo, tan veloz la vida ante mis ojos… Pero a la vez, ¡tan eterno parece desde que te veo hasta que te vuelvo a ver!

Oprimida por el destino. ¿Existe? No sé. ¿Creo? No sé. No. Sí. Tal vez. ¿Por qué? No sé. Es todo muy gris y el destino aún me azota más. Sigo esperando una llamada que no llegará, unos besos que se perdieron en el tiempo y unas palabras que se desvanecieron en el aire. Atizando aquella pasión que, simplemente, ¡se olvidó! ¿Por qué? No lo sé. Tantas respuestas ocultas tras tu mirada, tras tu sonrisa, tras…

Abofeteada por la luz, que me ciega. ¡Quiero oscuridad! Que nadie me mire, que nadie me reconozca… Quiero ser libre, libre. Libertad, ¡tan complejo concepto! Tan sumamente abstracto que es imposible creer en él. ¿Libertad? ¡Ja! ¿De acción? ¡Ja! ¿De recuerdos? ¡Ja! ¿DE AMOR? ¡¡¡JA!!!

Foto: “Cuando fuimos los mejores”, por Bumeran

Publicado en on Miércoles, 3 Junio, 2009 at 20:52 Deja un comentario

Injusto…

Aquí y ahora

¡Cuántos besos acariciando el mundo, y cuántas guerras destruyéndolo! ¡Cuánto dolor respirado en las pateras, al no lograr cruzar el mar! ¡Cuánto aliento derrochado intentando encontrar una salida! Qué rápido decrece el amor ante ausencia del dinero.

Injusta vida, que te llevas a quien no debes cuando no debes. Injusto destino cruel, que te escondes entre sombras y apareces para llevarme cuando más feliz soy. Maldita muerte, oculta tras una esquina, esperando acechante dar tu beso final.

Maldigo a quien me odia e ignoro a quien doy igual. Amo a quien corresponde y muero por quien me ama, pero no puede, es imposible. Dolor. Negro. Terror. Negro. Nostalgia. Negro. AMOR.

Foto: “Aquí y ahora”, por Bumeran

Publicado en on Lunes, 18 Mayo, 2009 at 22:29 Deja un comentario
Tags:

¡Cuántas veces…!

De cuento

¡Cuántas veces miro arriba deseando ver el cielo! ¡Cuántas veces salto al aire deseando poder flotar! ¡Cuántas veces te he soñado sin esperar ni un beso! Cuántas veces te he esperado sentada sobre la cama, con las rodillas dobladas delante de mí, suspirando, leyendo un libro de amores correspondidos pero imposibles. Cuánto tiempo renegando de mi pasado sola para terminar igual. Pero no importa. Eso ya no importa.

¡Cuántas veces busco entre los árboles de este bosque una salida! ¡Cuántas veces vuelo por los aires deseando huir lejos, muy lejos! ¡Cuántas veces tus caricias recorren mi cuerpo y tus besos mi boca! Cuántas veces he deseado morir en esta cama imaginando que son tus brazos. Cuánto tiempo recorriendo esta ciudad para encontrar un camino llano y sin piedras en las que tropezar. Pero no importa. Eso ya no importa.

¡Pero el mundo se derrite y tú no estás! ¡Moriremos todos de calor en las tinieblas, y tú seguirás sin estar! ¿Dónde te metiste, maldito? ¿Por qué no apareces, cobarde? Moriré sin volver a verte y no tendrás remordimientos, no te importará. Y yo estaré muerta. Pero no importa. Eso ya no importa.

Foto: “De cuento”, por Bumeran

Publicado en on Lunes, 11 Mayo, 2009 at 22:37 Deja un comentario
Tags:

Querido desconocido

Yo en Chueca

Querido desconocido:

Tanto tiempo hace que no sé de ti, y, sin embargo, aún me atrevo a escribirte. No sé si recibirás esta epístola, y, si es así, ni siquiera sé si desearás leerla. Tanto tiempo hace que sucedió todo aquello. Y yo sigo aquí, deambulando por el mundo como te prometí. No podía detenerme, no me culpes, soy una trotamundos deseosa de conocer y recorrer nuevos caminos.
Esta semana pasada el destino me arrastró hasta una playa lejana, muy lejana de ti y de todos los recuerdos. No sabes cómo era. No puedes imaginarlo. El mar era tan azul… Azul, como tus ojos. Pero no era un azul como el de aguas caribeñas, sino profundo, un azul profundo. Como tus ojos. Me miraba el mar tan fijamente que me convenció para adentrarme. Me bañé y sentí sus caricias. ¡Y la arena! Tan fina, como tus manos. Delicada, muy delicada y suave era la arena. Las montañas tampoco dejaban lugar a dudas: altas, enormes, pero tan frías… Como tú ya al final, cuando decidí marcharme.
Pero el camino me depara aún más sorpresas. Prados verdes y muy vastos, tan extensos, tan infinitos como mi amor por ti. Sí. Y como el tuyo por mí. O eso creía yo. ¡Ingenua adolescente! No imaginas cuánto te he echado de menos, cuánto te extraño aún hoy.
¿Y mañana? Mañana cambio de ruta. Marcharé hacia el oeste. Más todavía. Me han dicho que por allí hay un lago que, si tiras un amuleto, te cumple un deseo. ¿En serio? ¿Y si pido que me perdones por haberme marchado? ¿Y si pido que vengas conmigo en mis viajes? ¿Tú crees que lo cumplirá?
Un abrazo muy cálido de tu amante olvidada.

Foto: “Recién encontrada”, por Las Heras (que a partir de ahora pasa a llamarse Bumeran)

Publicado en on Viernes, 17 Abril, 2009 at 0:28 Deja un comentario
Tags: , , ,

Corazón roto

Blue

La felicidad no existe. Es sólo una ilusión. Es sólo lo que un corazón quiere ver, lo que quiere sentir tras haber sentido en el estómago un ligero vuelo de mariposas. Es lo que quiere sentir tras haber oído de una boca amiga una promesa… una promesa inquebrantable…

Y, sin embargo, todo se rompe. Las mariposas se vuelven cucarachas, y la promesa se desvanece en el aire. Aún con dos temas diferentes, el corazón tiembla: en un caso por amor; en el otro, por una amistad profunda.

Nada tiene sentido cuando ambas cosas fracasan… nada.

El cielo se oscurece, la música desafina, las nubes se tornan grises, los árboles forman ramas asesinas, el río de repente puede desbordarse y arrasar con todo… Puede ocurrir esto, pero a ese corazón le dará igual. Ha perdido un posible amor (una antigua amistad, por una tontería), y ha perdido también un amigo.

¿Qué hacer con un corazón solitario, perdido, roto?

No hay remedio, sólo arrancarlo del pecho y enterrarlo en un cofre, cerrado con una llave que después se lanzará al mar, a lo más profundo del océano, para que nadie pueda abrirlo ni, por consiguiente, rayarlo, herirlo aún más…


Foto:
“Blue”, por Las Heras

PD: Un texto del día 01/12/07

Publicado en on Martes, 31 Marzo, 2009 at 11:34 Comentarios (1)
Tags: ,

Locos adorables

El primo de toda la vida, el camarero loco, el amigo guapo del primo, el amigo porreta, y un largo etcétera. ¿Quién no los ha tenido alguna vez? Yo no iba a ser diferente. Y hoy les dedico este artículo (si puede llamarse así), porque están locos, sí, pero resultan adorables y se ganan el cariño.

El primo que prácticamente me ha criado y que ahora me cuida e incluso le cuido yo (un poco) al salir de fiesta. Ese primo al que tanto quiero y que me agrada la estancia en aquellos lugares. ¿Y quién sino él me va a presentar a todos los demás? Es el hilo conductor de todo un proceso.

¡El camarero loco! ¡Claro! ¡Y bien loco! Pero bien adorable también. Le tengo que agradecer haber estado ahí siempre que he ido y acogerme tan cariñosamente en su bar. ¡Por ti! Porque sabes que nadie podrá reemplazarte nunca, y que, aunque no haya ido tantas veces como quisiera por ahí, tú eres el mejor camarero que ha habido y que habrá.

El amigo guapo… mmm… Sí, claro que hay. Un amigo… pues eso, guapo y con buen cuerpo. Pero oh, buen amigo del primo. Inconveniente, aunque cómico. Pero no sólo es guapo, sino que es un buen tipo que me cuida por ser la prima del amigo… Adorables, si ya lo digo.

Acabaré con el amigo porreta, aunque podría no terminar nunca. Los demás que también se den por aludidos. Este… Este es el amigo que siempre tiene un peta en la mano, que dice tonterías y bebe el que más. Tiene apariencia de tipo duro, pero es probablemente el más adorable de todos. No tengo mucho que decir acerca de éste, tan solo que también es un buen chico (los ojos son el espejo del alma) y que le tengo mucho cariño.

Y así termino este pequeño texto que prometí al camarero loco. Como ves, cumplo lo que prometo. Y sí, estos son mis principales locos adorables, y los presento como si de un catálogo se tratase. Y es que, como tal, es complicado elegir a uno, pues en conjunto forman la locura absoluta. Están locos, sí, pero también son buena gente y responsables, que a fin de cuentas es lo que importa. Locos… pero locos adorables.

Publicado en on Jueves, 26 Marzo, 2009 at 15:59 Deja un comentario

Paz

Silence

Estaba tumbado en una cama. Le dolía todo el cuerpo. Escuchaba pitidos intermitentes y estaba invadido por tubos: en la nariz, en la boca, en los brazos… Todo él eran tubos. Recordaba aquellos tiempos en que podía correr, en que salía a correr con sus pequeños, Ander y Mikel, y su pastor alemán, Thor. Recordaba también cuando conoció a su mujer, su querida Amaia. ¡Cuánto la quería! ¡Cuánto le quería ella! ¡Cuánto había hecho por él! Y él se lo devolvía así: postrado en una cama hasta el fin de sus días. Sabía que eran escasos, pues todo le dolía cada vez más. Ya apenas abría los ojos para recibir a las visitas de familiares que llegaban para verle, y ya de paso, para despedirse.

¡Aquel maldito tumor que se apoderó de su pulmón! ¡Cáncer! ¿Quién demonios lo llamó? ¿Quién decidió que aquello acabara con su vida? ¿Trasplante? Sí, claro. Nunca llegó. ¡Maldita sea! El otro día escuchó a lo lejos a los médicos. Les oyó decir que apenas le quedaban unos días. Entonces escuchó el llanto desesperado de una mujer. Amaia. Ella preguntaba con esperanza si existía alguna posibilidad de salvarle. Los médicos tardaron en contestar, elaborando la respuesta perfecta. Dijeron que ya no había posibilidad de trasplante, pues el tumor se había extendido a otros órganos vitales.

Sentía el fin cada vez más cerca. Escuchó un susurro. Hizo un esfuerzo por abrir los ojos. Observó la habitación. Entonces vio, en el marco de la puerta, a una mujer apoyada. Llevaba un vestido negro que la hacía irresistible. Sonreía. Su tez fina aparentaba una intensa suavidad. Se acercaba lentamente, con una sonrisa preciosa. Él pensaba en Amaia, pero esta mujer le estaba hechizando sólo con la mirada. Se sentó en la cama. Él empezó a sentir menos dolor. El pecho apenas le dolía. Qué paz. Ya no dolía. Él quería preguntar quién era ella, pero no podía articular palabra. Sólo lo pensó. Ella extendió su sonrisa, como si hubiera escuchado su pregunta mental. Le pasó la mano por la frente. Sí, era extremadamente suave. Y muy fría. Él sintió entonces paz. Le dejó de doler todo definitivamente.
Aquella mujer era la Muerte, que venía a dar paz a quien ya no podía soportar más dolor.

Foto: “Silence”, por Las Heras

Publicado en on Sábado, 14 Marzo, 2009 at 17:06 Comentarios (1)

Tan lejos…

Back
Se acerca. El día se acerca, y sin embargo te siento cada vez más lejos. Más ausente, más lejano. Como si ya no quisieras verme. Como si no quisieras besarme. Tal vez no quieres. No lo sé. No lo veo. No soy capaz de verlo. Estás tan lejos… tan lejos… Cada vez que miro al cielo todas las estrellas se parecen a ti, pero me miran. Ellas me miran. Tú no. A ellas las veo cada noche. A ti no. No eres una estrella. Ellas brillan, relucen gritando que quieren vivir, se aferran a la vida, a esa vida que yo no tengo, y que nunca tendré. Una vida brillante, luminosa en medio de la noche oscura.

Mis ojos te buscan en cada esquina, pero no eres tú. Tú ya no estás. Y mi vida ahora está agitada, pero sigo pensando en ti, aunque sea un mísero minuto en todo el día. Por las noches acudes a mis sueños y me susurras que no pasa nada, que todo saldrá bien y que pronto nos veremos, que pronto estaremos juntos. Yo sé que no es verdad. Que nunca estaremos juntos. No como yo quisiera. Y me besas la mejilla, y me abrazas. Y me duermo.

Y los rayos de sol de la mañana me despiertan. Frunzo el ceño y abro los ojos. No estás. Como siempre. No estás, y nunca estarás. Me resigno a ello, pero me duele. Y te vuelvo a recordar. Aquella vez. Imagino la próxima vez, cada vez más cercana. Pero tú tan lejano… tan lejano…

Foto: “Back”, por Caótica

Publicado en on Viernes, 6 Marzo, 2009 at 21:31 Deja un comentario
Tags: , , , ,